Los sistemas de aire acondicionado de vehículos son la herramienta más funcional para nivelar el clima externo.

El aire acondicionado es uno de los sistemas más importantes para el confort de los vehículos, de hecho su utilidad es una de las causas por las que muchas personas deciden comprar un determinado coche.

El aire acondicionado ayuda significativamente a mantener niveles ambientales óptimos, principalmente en verano, donde este sistema puede bajar más de 20 la temperatura del interior del vehículo, lo que ayuda al confort y comodidad.

El aire acondicionado de un vehículo funciona de diferente manera a los sistemas instalados en casas y oficinas. En el caso de los coches el sistema consiste en un circuito cerrado, cuyo funcionamiento ocurre de forma simultánea, donde entran en juego varios componentes como el compresor, que se activa por medio de un embrague electromecánico, a su vez el sistema utiliza un filtro secador, una válvula que expande lo que envía el compresor, un condensador, un evaporador, y un ventilador que expande el aire por los conductos interior del vehículo.

El sistema utiliza un gas refrigerante, el cual necesita una revisión cada cierto periodo de tiempo, ya que el uso prolongado del aire acondicionado del vehículo disminuye la cantidad de gas contenido. Al mismo tiempo, un sensor de temperatura actúa como un interruptor, el cual apaga en determinados momentos el compresor, cuando la temperatura interior ha alcanzado su nivel óptimo, y se enciende nuevamente ante algún cambio de temperatura.

El compresor se acciona a través de una correa, en muchos casos única en el motor del vehículo que acciona otros dispositivos del motor, como las bombas de agua o refrigeración, el generador eléctrico y otros componentes.

Con el paso del tiempo, y con el uso que se le da al vehículo, el aire acondicionado puede sufrir un cierre de los circuitos de refrigeración, esto se debe principalmente a la presión de los conductos, que llega a ser tan elevada y el refrigerante poco a poco se escapa. Esta es una de las causas más comunes en las averías del aire acondicionado, sin embargo con un buen mantenimiento se puede medir la cantidad de este gas para saber si se necesita llenar nuevamente.

nterior de un vehículo en marcha.

En los tiempos donde las temperaturas aumentan debido al cambio climático es importante contar con el aire acondicionado del vehículo en óptimas condiciones para comodidad y confort.

De igual manera, el aire frío se expande por medio de un ventilador dentro de la cabina. Este aire tiene que pasar por una serie de filtros muy finos. Sin embargo, muchas sustancias como el polen pueden adherirse a estos filtros y comenzar a tapar el sistema de enfriamiento, es por esa razón que si un aire acondicionado lleva mucho tiempo sin mantenimiento, al encenderse puede desprender un olor desagradable, esto se soluciona cambiando los filtros regularmente.

Los compresores también sufren desgastes con el paso del tiempo, principalmente por su proceso giratorio, este puede ser reemplazado, pero es importante que esta tarea sea efectuada por un técnico especialista, ya que los líquidos refrigerantes pueden resultar peligrosos, y su desecho debe realizarse en lugares especializados donde saben qué hacer con estos residuos.

Por otra parte, la correa de transmisión debe ser revisada con frecuencia, ya que su uso, al implicar algunos componentes del motor del vehículo, puede desgastarse rápidamente. En ese sentido, es importante revisar el tiempo de uso de las correas, y cambiarla según las recomendaciones que se especifican para ello.

Los sistemas de aire acondicionado deben tener una revisión periódica cada cierto tiempo ya que sufren desgaste de sus componentes.

Los filtros pueden ser reemplazados cada cierto tiempo, sin embargo, algunos encuentran en lugares de acceso difíciles, pero el personal especializado en el aire acondicionado de vehículos, conocen perfectamente dónde se encuentran, por lo que es más recomendado acudir a ellos, así como hacer una revisión completa del sistema de climatización, por lo menos una vez cada dos años.