Muchas personas tienen dudas al momento de pensar en la posibilidad de adquirir un sistema de refrigeración. Principalmente por los mitos que se han generado en torno a los perjuicios que se tejen en torno a los sistemas de aire acondicionado.

Uno de estos es la transformación del aire natural en un sistema de enfriamiento, o lo contrario, cuando se usa para climatizar un área muy fría. El otro aspecto se relaciona con la cantidad de energía y nivelación del suministro de electricidad, que para muchos resulta en un incremento importante y significativo de la factura eléctrica.

Sin embargo, estos aspectos comunes, que muchos casos ayuda a que las personas se distancian de los sistemas tecnológicos que benefician a la humanidad, solo necesitan una revisión y una comprensión precisa, que lleve a las personas a una conclusión definitiva, donde muchos se demuestran que la adquisición de un aparato de aire acondicionado más bien beneficia la salud y las condiciones de comodidad y ergonomía.

Uno de los principales beneficios de los sistemas de climatización es que ayudan significativamente a que las personas puedan nivelar la presión de sus cuerpos, principalmente aquellos que sufren de subidas de presión. Los sistemas de aire acondicionado, cuando son colocados de forma eficaz y medida, ayudan a que las personas mantengan sus niveles de presión en estados óptimos.

Otras personas apuestan a los sistemas de ventilación, con aparatos tipo abanico que giran, y aunque estos ayudan de alguna manera a mantener una ventilación del aire, en los casos donde la temperatura es grande, y el verano muy fuerte, solamente podrán hacer un reciclaje del mismo aire caliente, enfriando su ventilación apenas unos pocos grados. La diferencia entre un abanico mecánico y un aire acondicionado, es que este último cuenta con un sistema de regulación del aire, donde cambia la temperatura de este, bajando su intensidad, y proporcionando un nuevo aire mucho más frío. Esta regulación se conoce como los BTU.

Aunque todas las personas que compran un sistema de aire acondicionado, lo hacen por los beneficios que ofrecen a nivel de climatización, es importante tomar en cuenta algunos aspectos que podrían resultar perjudiciales, principalmente ante un uso excesivo de climatización.

Fotografía de exterior de edificio con sistemas de climatización

Los sistemas de aire acondicionado ayudan a nivelar la presión del calor en los climas de verano lo que ayuda con la salud de las personas.

Muchas personas han presentado problemas de deshidratación, mareos, resequedad en la piel, migrañas o dolores de cabeza y algunos problemas respiratorios. Sin embargo, los expertos aseguran que esta serie de síntomas pueden aparecer cuando las personas hacen un uso excesivo de los sistemas de aire acondicionado. Uno de estos es que la temperatura que acondicionan en sus aparatos terminan siendo muy bajas, y otros, que los sistemas de aire acondicionado son excesivamente grandes para el área donde se usan.

Es importante señalar que aquellas personas que sufran de algún tipo de alergia, principalmente por el polvo, o por con situaciones genéticas, deben tomar en cuenta este aspecto a la hora de adquirir un aire acondicionado, ya que el aire excesivamente frío irrita las cuerdas vocales y la mucosa bronquial, pudiendo causar problemas en la respiración, obstrucciones nasales o rinitis. El asma y las alergias por polen, o elementos contaminantes del aire pueden empeorar en las personas que usan aires acondicionados. Sin embargo en la mayoría de los casos, una nivelación de este donde ofrezca un aire controlado y sin exceso puede resultar beneficioso.

Para evitar cualquier tipo de sintomatología negativa que se relaciona con el aire acondicionado, es necesario tomar en cuenta algunos aspectos importantes.

En primer lugar, el mantenimiento de los sistemas de ventilación son una de las claves más importantes. La limpieza y aspirado de los filtros, así como su cambio periódico, es fundamental para evitar riesgos en la salud.

La nivelación a temperatura es el segundo aspecto importante, ya que el exceso de frío puede repercutir negativamente, por lo que es recomendable que las personas se asesoren sobre el tipo de temperatura ideal que debe tener un espacio, y esto relacionado a regulación de los aparatos con sus sistemas BTU, son muy fáciles de aplicar.

La temperatura óptima de los sistemas de aire acondicionado debe estar comprendida entre los 23° y los 26°, aunque esto depende de las condiciones climáticas externas, esta medición es la ideal en los momentos de verano. En el caso del invierno, la temperatura ideal ronda entre los 20° a los 24°.

Fotografía de un medidor de temperatura ambiental

Las altas temperaturas influyen no solo en la salud física sino mental, causando malestares del humor, fatiga y nerviosismo.

Otro aspecto importante es el uso del aire acondicionado en los momentos donde las personas duermen y descansan. Cuando el verano es muy intenso es importante que la temperatura no baje de los 25° en las noches, ya que este es el momento donde las personas más se relajan, y el frío puede afectar a la mucosa nasal, lo que puede derivar en alergias.

Es importante también no adaptarse exclusivamente a un sistema de aire acondicionado todo el tiempo. El aire externo y la ventilación natural es fundamental, para que el aire viciado de los ambientes pueda salir al exterior, y sustituirse por aire nuevo.

Hay que evitar que los flujos del aire acondicionado no caigan directamente sobre las personas. Hoy en día los aparatos modernos ofrecen un sistema de nivelación del aire que se mueve en forma de abanico proyectando el aire frío hacia el espacio donde está instalado.